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Un viaje al planeta Oakley

“En una expedición a Alaska, un hombre fue atacado por un oso pardo. No se libro de los arañazos,, pero cuando intento golpear sus ojos, el oso no pudo romper sus gafas de sol Oakley. Otro usuario resistió un fuego con sus ojos intactos; sus quemaduras faciales siguieron el contorno de sus Oakley”.    Son testimonios recogidos en la sede de Oakley en Irvine-California, un edificio singular que más se asemeja a una nave espacial o un escondite secreto de la CIA que a una empresa de gafas de sol.

En el Tour de Francia de 1985 Bernard Hinault, (que ya habia conseguido 4 titulos de la ronda Francesa), fue víctima de una mala caída, que le causó lesiones aún más graves por la deficiente protección de sus gafas.. Los ojos morados, la nariz rota y cortes causados ​​por el cuadro de su bicicleta casi le costaron el Tour.

Ese mismo año un joven Americano llamado Greg Lemond consiguió ser 2º en el Tour (y posteriormente tricampeon) en gran medida a la óptica de claridad, la protección y la comodidad del diseño de unas gafas revolucionarias que han pasado a la historia con el nombre de ‘Eyeshade’®, y que desencadenó el meteórico ascenso de Oakley.

No mucha gente sabe esto, pero Oakley, la compañía global conocida por sus gafas de sol, gafas de esquí, surf, snow y equipos de alto rendimiento, comenzó en un garaje, (igual que Apple curiosamente), como fabricante de empuñaduras BMX.

Un científico singular llamado Jim Jannard, (la empresa nunca ha publicado una fotografía de él), comenzó a cuestionar los límites de las normas de la industria y en 1975 se creó la firma Oakley con la suma de 300 dólares y con la simple idea de hacer productos que fueran innovadores. Doce años después de lanzar su primer par en 1980, Oakley se ha convertido en el segundo mayor fabricante de gafas de sol en América del Norte, y la tercera más grande en el mundo.
Si quieres hacer algo, se valiente y arrojado, pero trata de hacer algo útil.” Era el lema de Jim. Encerrado en su laboratorio desarrolló un nuevo tipo de empuñadura de motocicleta con una banda de rodadura única y una forma que encajaba con precisión en la mano cerrada del piloto. Los mejores profesionales se dieron cuenta de que el nuevo diseño y su material en realidad aumentaba la adherencia con el sudor, a diferencia de las empuñaduras tradicionales. Entonces Jim Jannard nombró a esta empuñadura “Unobtanium”® , que hasta hoy en día se utiliza en muchos de los modelos de gafas Oakley.

Los lentes de sol Oakley aparecen en el mercado en 1980, ese fue el momento donde la firma lanzó su primer modelo de lentes para motociclistas. Bajo el apodo de ‘O-Frame’®, estos lentes se componían de una lente arqueada que imitaba la propia curvatura del ojo para minimizar la distorsión, la cual se convertiría en el sello distintivo de la compañía.

Las decadas de innovación no han parado en Oakley y nuevas patentes (600 hasta la fecha) se inspiran en gran medida de la industria aeroespacial. Su publicidad va directamente al grano: «La radiación electromagnética se precipitaba hacia usted a 186.282 millas por segundo.», advierte en su anuncio, «miles de millones de partículas peligrosas del horno solar bombardean sus ojos y exigen la necesidad inmediata de la protección más avanzada del universo, ¡Qué se hace afortunadamente aquí, en la Tierra. Por Oakley! : Plutonite® – Protección Termonuclear!». Esta nueva patente de material asegura proteger del disparo de una bola de acero a 102 mph para sufrir solamente una pequeña abolladura.

Dentro de los atletas que han optado por esta firma para llevar adelante su actividad deportiva se puede destacar a la campeona mundial de ironman en 2014 Miranda Carfrae. El ciclista de montaña Nino Schurter y Mark Cavendish, quien usa los lentes Oakley en competición.. Incluso el piloto de la Fórmula 1 Fernando Alonso es fiel a los lentes de sol Oakley. Michael Jordan se sienta en la junta directiva de la empresa. Robert De Niro, Leonardo DiCaprio, Spike Lee, David Duchovny y Madonna también han sido vistos usando Oakley.

Con los años, Oakley ha ganado el respeto de un creciente número de atletas de élite: todos llevan gafas deportivas de la compañía, no porque se les pague por hacerlo, sino porque aprecian la calidad.

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